Escritorio ordenado, trabajo ordenado

Ya sea que nos dediquemos a nuestro emprendimiento full-time o repartamos nuestro tiempo entre un trabajo en relación de dependencia y otra actividad, todos tenemos un espacio de trabajo en el que desarrollamos ideas, planificamos proyectos, leemos y respondemos mails, organizamos la agenda, programamos las publicaciones en redes sociales y mil tareas más.

No importa cuánto tiempo pasemos en nuestro escritorio, debemos aprovecharlo al máximo y ser lo más productivos posible… lo “administrativo” es el costado aburrido de nuestro emprendimiento, pero es fundamental para que lo operativo fluya sin inconvenientes ni trabas. La mesa de trabajo para diseñar, fabricar, pintar o dibujar puede darse el lujo de estar un poco desordenada y llena de cosas (¡vivan los espacios creativos!); pero un escritorio desordenado, lleno de papeles apilados y mezclados, con cajones revueltos y lapiceras desparramadas puede complicarnos la parte más rutinaria del trabajo diario.

Siguiendo con la consigna de organizarnos, como en el post anterior, te comparto algunas ideas para odenar nuestros escritorios.

post 2016-02-24

Con mucho o poco espacio, podemos encontrar diferentes formas de organizar nuestro escritorio: los papeles, recordatorios, lapiceras. Como cantábamos en el jardín… a guardar, a guardar cada cosa en su lugar.

Organizadores:

Podés comprarlos o podés armarlos.

Para los papeles, yo prefiero comprar organizadores que me permiten mantenerlos ordenados, sin doblarlos ni esconderlos, y organizados por categorías (por ej: pagar, archivar, pedidos).

Para las lapiceras, clips y otros útiles podés usar latas, vasos, cajitas o reutilizar otros objetos de tu casa a los que puedas darle nuevo uso. Podés incluso hacer un mix y armar tu propio organizador.

Los cajones suelen ser un mundo aparte. En ellos metemos todo lo que no tiene lugar en el escritorio o lo que queremos guardar para más adelante… y nunca más lo buscamos u ordenamos. Una buena idea es armar “secciones” dentro de los cajones para poder mantenerlos organizados.

Los cables y enchufes pueden ocupar mucho espacio y hacer que nuestro escritorio se vea desordenado, por eso “esconderlos” o mantenerlos desenredados y en su lugar puede ayudarnos a combatir los nudos de cables.

Si el escritorio es pequeño, podemos usar mesitas auxiliares para no ocupar demasiado espacio de la mesa de trabajo.

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Las pizarras de corcho o magnéticas son una muy buena opción para mantener a la vista datos importantes o recordatorios, o también alguna foto o imagen con la que queramos decorar nuestro espacio.

También podemos aprovechar “lugares escondidos” para liberar espacio del escritorio y guardar elementos que usamos cada tanto, como la impresorade la foto.

Espero que puedas inspirarte para ordenar tu escritorio… ¡y trabajar más ordenadamente!

¿Tenés alguna idea o tip para sumar? Contame en los comments.

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Cómo organizar tu día

Estas dos semanas que pasaron estuve intentando organizarme un poco… reconozco que me cuesta, por eso cuando lo hago trato que sea a conciencia y planificar la mayor cantidad de cosas posibles.

Aproveché el finde largo del 7 y 8 de diciembre para dedicarme a organizar mi calendario de Enero (y ya estoy incumpliendo algunas cosas, como la publicación de este post que era para la semana pasada pero que pospuse para completarlo con ideas que me fueron surgiendo). Y acá estoy, para contarles algunos tips que me ayudan a darle algo de ‘estructura’ a mis días.

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Dejar todo listo la noche anterior

Yo suelo ser mucho más productiva a la noche. A la mañana no sólo me cuesta levantarme, sino que además hago todo mucho más despacio y mantengo un estado ‘zombie’ por un buen rato después de levantarme.

Creo que debe ser por eso que me resulta mucho más fácil pensar mi rutina del día la noche anterior. Cuando comienzo mi día ya tengo más o menos en mente lo que quiero/tengo que hacer y eso me ayuda a arrancar un poco más rápido y sin perder tiempo en organizar las tareas del día.

  • ‘Para hacer hoy’. Siempre tengo a mano un anotador o cuadernito donde hacer una listita de las cosas que sí o sí quiero hacer. Incluso les doy orden de prioridad, y separo las que tengo que hacer y las que serían un plus, que quisiera hacer pero que pueden hacerse en otro momento.

 

Maximizar tus tareas diarias (o minimizar distracciones)

Sí, ya sé. Planificar el día y que se dé tal cual es prácticamente imposible, los imprevistos siempre están a la orden del día. Pero igual podemos intentarlo, ¿o no?

Es importante ser concientes de las tareas que nos proponemos hacer. Es preferible tener una lista de pendientes corta que podemos cumplir (y, si tenemos un día de súper productividad, sumarle algo que no pensábamos hacer) a plantearnos una lista eterna de tareas sabiendo que no vamos a poder completar todas.

  • No ‘conectarnos’ de entrada. La tentación de prender el celu apenas nos levantamos es difícil de resistir – lo digo por experiencia propia. Una forma de lograr evitarlo es dejarlo lejos de la mesita de luz. Y para seguir ignorándolo otro ratito la clave está en asignar primero tareas que no requieran del celu ni de la compu: ordenar papeles, llamados telefónicos, fotos de productos, etc. Así podemos intentar evitar colgarnos con el whatsapp o las redes antes siquiera de haber comenzado nuestro día.

 

  • Rutina mañanera. Ya lo dije, no soy para nada madrugadora o diurna… pero armar una pequeña rutina (flexible, claro) me sirve para no quedarme sentada en la cama mirando a la nada pensando ‘¿qué tengo que hacer ahora?’. Esto puede adaptarse al momento del día en que vos seas menos productivo – si a la tarde te da más fiaca y te dan muchas ganas de dormir la siesta pero necesitás aprovechar ese rato, organizate más esas horas del día, programá tu momento de siesta y ponete la alarma para no seguir de largo hasta la cena.

 

  • Mini tareas. Es cierto que una tarea muy extensa o compleja puede llevarnos mucho tiempo, haciéndola tediosa y favoreciendo las distracciones. Dividir tareas largas en partes más breves o sencillas hace que nos resulte más fácil ir completando nuestra lista de pendientes – además sentimos que estamos haciendo un montóóóóón de cosas a medida que tachamos en la lista, en lugar de pasarnos un par de horas con un sólo pendiente sin terminarlo. Entre las ‘mini tareas’ podés programarte recreos, o incluso intercalar otras tareas que ‘corten’ un poco tu día (compras, quehaceres si trabajás en tu casa, salir a almorzar o a dar una vuelta e incluso alguna rutina corta de ejercicios).

 

No todos los días completamos toda nuestra lista de pendientes (bah, por lo menos en mi caso), pero levantarnos y tener planificado el día es un gran paso y, aunque no parezca, nos hace mucho más productivos.

Y vos, ¿cómo organizás tu día? Contame y compartí tus propios tips en los comentarios!!

Tip Bonus Track: Anotate las tareas o eventos importantes del mes para luego ir organizando tu agenda diaria teniéndolos en cuenta. Para que puedas ir planificando tu 2016, preparé unos calendarios para regalarte cada mes con frases para motivarte en tu vida emprendedora. En la primer entrega, descargá un calendario anual y uno mensual (Enero). ¡Espero que te gusten!  Hacé click acá para descargarlos ►► http://bit.ly/1NHJHhH

Descubrí tu ‘por qué’

El camino emprendedor es  uno de los más lindos que podemos elegir recorrer, pero animarnos a dar el primer y gran paso puede costarnos un poco.

Parte del propósito de este blog es compartir mi propia experiencia a medida que voy transitando la vida emprendedora, para ayudarte e impulsarte en la tuya. Por eso quiero contarte en este primer post cómo fue que descubrí mi razón de ser en el mundo emprendedor, mi ‘por qué’.

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Lo principal es saber quiénes van a ser tus clientes, pero para eso debés conocerte bien vos y tener bien en claro tu propósito para poder después definir tu marca. Explorar el ‘por qué’ detrás de lo que hacés es esencial para llevar un negocio exitoso, ya que a partir de tu ‘por qué’, de tu razón para emprender, podrás definir productos únicos, relaciones con tus clientes y todas tus estrategias… es el fundamento de tu misión y visión.

Para ayudarte a descubrir el ‘por qué’ detrás de tu negocio, podés hacerte estas preguntas:

  1. ¿Por qué te apasionalo que hacés?
  2. ¿Por qué creás tus productos o servicios?
  3.  ¿Por qué amás a tus clientes?
  4. ¿Por qué tu negocio es importante?
  5. ¿Por qué tu negocio debería importarle a la gente?
  6. ¿Por qué contratarías a un empleado? ¿Y por qué lo despedirías?
  7. ¿Por qué alguien debería leer tu blog y compartir lo que escribís?
  8. ¿Por qué alguien debería inspirarse en tu trabajo?
  9. ¿Por qué tus clientes deberían hablar de tus productos o servicios?
  10. ¿Por qué un periodista debería contar tu historia?

Ahora que descubriste tu ‘por qué’, que reflexionaste sobre cada una de estas preguntas, seguramente puedas identificar la historia que te define y que intentás contar a través de tu negocio. ¿Y por qué es importante la historia de tu emprendimiento?

Resulta que el relato de historias (storytelling, en inglés) es la mejor forma de relacionarnos con la gente. Ya sea que estés diseñando un nuevo producto, hablando con un cliente o pensando tu estrategia de redes sociales, tu historia debe atravesar cada aspecto de tu negocio. Es el elemento más poderoso con el que contás para trabajar y hacer todo lo que implique tu emprendimiento: se trasladará a tu comunicación, a tu diseño, a la elección de tus proveedores…

Cuando hayas identificado tu historia, tu ‘por qué’, vas a poder definir una misión y una visión que reflejen todo lo que realmente quieras lograr y transmitir. Y a partir de ellas podrás establecer o renovar, si es que ya está en marcha, tu emprendimiento.

¿Pudiste descubrir tu ‘por qué’? ¿Cuál es tu historia?